La Moqueta Verde


Las claves del éxito demócrata (III): Palin

Aunque nos dé un poco de vergüenza reconocerlo, hace algunos meses en la moqueta verde estábamos convencidos de la victoria de Hillary Clinton en las pasadas primarias demócratas. Entonces, dando por seguro la candidatura de Hillary empezábamos a preguntarnos si Bill Clinton podía ejercer un rol destacado en la campaña electoral como flamante candidato a primera dama. Nuestra conclusión fue que por lo general las primeras damas no tienen ningún efecto sobre el voto siempre y cuando no tomen un claro perfil político (que no suelen hacerlo). Por ejemplo, como Hillary se involucró de forma muy destacada en el primer mandato de su marido (1992-1996), la percepción que el electorado tenían de ella tomo relevancia en la reelección de Clinton. Con estos resultados inferíamos que Bill podía ser un activo político relevante a tener en consideración. (pincha aquí y aquí)

Pero mejor olvidemos este error de cálculo y disimulemos. Hoy, queremos centrarnos brevemente en el inesperado “hot topic” de la campaña electoral: el rol de los vicepresidentes. Cuando Sarah Palin entró en escena los analistas consideraron que ésta representó un importante impulso a la candidatura de McCain. Pero, poco tiempo después se demostró que la elección de Palin fue una inexplicable torpeza estratégica en un entorno político altamente profesionalizado. Desde entonces, los analistas empezaron a señalar a la candidata republicana a la vicepresidencia como uno de los principales lastres de la carrera de McCain hacia la Casa Blanca. La falta de acierto en la elección de Palin no deja de soprender incluso después de las elecciones. Recientemente, hemos sabido que la gobernadora de Alaska no tenía claro qué países componían la NAFTA o si África era realmente un continente. Y parece que aún hay material inedito (que presumiblemente iremos conociendo en los próximos días) sobre el desastroso papel de Palin durante esta campaña.
En la moqueta hemos efectuado un simple modelo econométrico* para estimar el efecto que ha tenido durante el período 1968-2004 la valoración del vicepresidente y compararlo con la valoración del presidente. En términos estadísticos la opinión que los votantes tienen del vicepresidente es importante a la hora de votar. Pero como es de esperar la magnitud del efecto es notablemente menor al del candidato a presidente.


Nuestras estimaciones parecen indicar que tener un buen compañero de ticket puede ofrecer un pequeño pero potencialmente importante impulso a la candidatura, especialmente en elecciones muy competidas. Pero el margen de la victoria demócrata ha sido suficientemente grande como para pensar que sin Sarah Palin las cosas no hubiesen sido muy diferentes.

Como ya hemos comentado, muy seguramente, fue la economía, y no tanto Palin, la principal enemiga del candidato McCain. Un breve repaso histórico de la evolución de la intención de voto republicano (vean el gráfico de Gallup) nos deja claro que McCain empieza a retroceder con la crisis de Lehman Brothers, días antes de la famosa entrevista de Katie Couric, donde descubrimos la preocupante falta de preparación de la compañera de ticket de McCain.
.. y también:
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*Nota metodológica: el modelo economético para calcular el gráfico incluye variables de control socio-demográficas, políticas (identificación partidista) y los años electorales.

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Contaban los famosos politólogos Verba, Schlozman y Brady en su libro Voz e Igualdad que la renta es un poderoso determinante de la participación política en los Estados Unidos. Los ciudadanos más ricos no sólo son más activos en cuestiones que implican un coste monetario (como contribuciones y afiliaciones a organizaciones políticas) sino que también participan más en otros actos en principio gratuitos, como el voto.

El problema de representación surge porque ricos y pobres tienen unas preferencias políticas diferentes. Unos prefieren menos impuestos y los otros más redistribución. Y dada esa contradicción, la desigual participación electoral según la renta acaban subrepresentando los intereses de los votantes con ingresos más bajos.

Este es el caso de Estados Unidos: durante la última década, el 55% de las capas más ricas se han identificado con el partido republicano , pero este porcentaje desciende hasta algo más de la mitad (25%) en el caso de los más pobres (ANES 1996-2004). No cabe duda que la mayor participación electoral de los más ricos ha representado y sigue representando una poderosa ventaja para los candidatos republicanos. Si consiguen dejar a los votantes pobres en casa, los republicanos se llevarán siempre el gato al agua.

Debido a este hecho, los candidatos demócratas han venido esforzándose en incentivar la participación, pues su éxito depende en parte de ello. Vean el siguiente gráfico: los puntos representan todas las elecciones americanas desde 1960, y en el eje vertical pueden ver por qué margen ganaron (o perdieron) los demócratas. Si lo comparan con el eje horizontal, que les indica cuanta fue la participación en aquellas elecciones, verán que hay una tendencia a que, cuanta más participación electoral, mejores resultados obtienen los demócratas.
Este curioso fenómeno también se reproduce en España con el PSOE, donde la participación alta parece beneficiarle al sacar de casa al voto obrero más tradicionalmente de izquierdas, pero también más propenso a abstenerse.

Volviendo a Estados Unidos, durante el período 1960-2008, un aumento de la participación ha solido venir acompañado de un aumento del voto demócrata en comparación con el republicano. Eso se debe a que los ciudadanos menos movilizados son los de renta baja, que si se les anima a participar acaban optando por el candidato demócrata. Véan sino el siguiente gráfico. En él comparamos la participación electoral (eje horizontal) con cuánto más votan los ricos respecto a los pobres (eje vertical). Las encuestas del ANES demuestran que un aumento de la participación electoral siempre proviene de la incorporación de la clase trabajadora a las urnas. Por eso, a menor diferencial en el eje vertical, mayor participación en el horizontal.

Y ha sido la magnifica campaña electoral del candidato demócrata la que ha conseguido en esta ocasión elevar la participación a niveles históricos, animando a mucha gente de la clase trabajadora a acudir a las urnas. Como bellamente sugirió el derrotado John McCain en su discurso de reconomiento:"[Obama] consiguió hacer esto inspirando las esperanzas de muchos millones de estadounidenses, que alguna vez habían creido erróneamente que tenían poco que jugarse o ninguna influencia en la elección de un presidente norteamericano". Y así fue, Obama les hizo creer que, por una vez, ellos "podrían".

Alex & Lluís, Adn.es

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y también: Las claves del éxito demócrata (I): la economia.

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Las claves del éxito demócrata (I): La economía

Una vez confirmados los resultados, es el momento de empezar a repasar los principales motivos que han llevado a Barack Obama a la Casa Blanca. Según muchos analistas políticos, una de las principales ventajas del candidato demócrata ha sido la desastrosa herencia económica que deja la administración saliente. A pesar de que el candidato republicano, John McCain, no es responsable directo de los resultados económicos, su partido parecía condenado a llevar esta carga. De hecho, Obama ha intentado centrar especialmente su campaña en temas relacionados con la economía y al mismo tiempo insistir en que las políticas económicas de McCain son una continuación de las de su compañero de partido, George Bush.

Los datos sugieren que la economía sí ha sido en parte responsable de la victoria de Barack Obama. En efecto, en los Estados donde el desempleo se ha reducido en los últimos dos años, los demócratas casi no han conseguido ganar votos respecto al 2004 (apenas un punto porcentual). En cambio, el crecimiento del voto demócrata asciende a casi seis puntos porcentuales en los Estados donde el desempleo ha crecido más últimamente. Esta fuerte tendencia nos sugiere que la economía sigue siendo uno de los principales ejes del comportamiento electoral de los americanos. La anterior crisis de principios de la década de los 90, la economía también representó uno de los principales activos de la campaña del entonces aspirante demócrata Bill Clinton, quien popularizó el famoso lema: "It's the economy, stupid".


Aunque los datos muestran que el aumento del desempleo ha ayudado a Obama a hacerse con la victoria, hay otros factores económicos que seguramente tuvieron un impacto incluso mayor. El mercado de trabajo americano se caracteriza por su gran flexibilidad, lo que provoca que las crisis económicas se trasladen fácilmente a los salarios de los trabajadores. Seguramente el efecto de la caída del poder adquisitivo de muchos americanos ha sido también un factor de primer orden en estas elecciones. Además, es posible que el castigo al partido republicano no sólo haya tenido lugar entre los que han sufrido directamente las consecuencias de la crisis. Seguramente, muchos de los que se mantienen por ahora fuera de las turbulencias económicas mantienen la expectativa de que la crisis no ha hecho más que empezar.

El efecto del embargo de propiedades

Uno de los hechos más simbólicos de la actual crisis económica en Estados Unidos ha sido el notable aumento de los impagos de préstamos hipotecarios y el consiguiente aumento de las notificaciones de embargos. Sin duda, este factor podría también estar detrás de la victoria de Obama. El aumento de las notificaciones de embargos de propiedades ha tenido lugar especialmente en los Estados de Nevada, California, Arizona, Florida y Michigan. Es particularmente dramático el caso del Estado de Nevada, donde, según datos de la empresa RealityTrac.com, uno de cada 98 hogares recibía en agosto una notificación de embargo. Posiblemente como consecuencia de este hecho, Obama ha conseguido aumentar el voto demócrata en Nevada en más de 7 puntos porcentuales, obteniendo los compromisarios de este Estado por primera vez desde 1996.

A pesar del importante éxito de Obama en Nevada, el aumento del voto demócrata en los otros Estados con mayor volumen de notificaciones de embargo no ha superado de forma relevante la media de toda la nación. Así, los datos agregados no parecen indicar que la crisis hipotecaria haya tenido la relevancia que cabría esperar.

Álex y Lluís, ADN.es

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Noche electoral en tiempo real

La Moqueta Verde, en colaboración con Malaprensa y ADN, os cuenta la noche electoral en este blog en tiempo real:

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Jornada electoral,o como Obama-Biden reconcilian New Haven

En un dia tan especial como el de hoy (Election Day) he pasado, de camino al tren, por un colegio electoral en Astoria, para ver a la gente votar. Estaba lleno a rebosar, hombres y mujeres (de todos grupos etnicos) haciendo cola ante las maquinitas. Muy emocionante. Luego, cuando he llegado a New Haven, he ido al local de campaña Obama-Biden en la calle Chapel para pedir un poster para la coleccion de Lluis. Se trata del poster con los nombres del presidenciable y candidato a VP del partido democrata (lo podeis ver aqui abajo), que Lluis guarda desde la era Bill Clinton. No he podido conseguir un poster normal y corriente sino que me han dado uno estilo banderola, con un hierro para pegar al suelo de la "frontyard"...(muy suburbano). Ha ido de poco que no me dan ninguno, pero yo para Lluis negocio lo que haga falta! Total, que luego me he recorrido medio campus y centro de la ciudad con la banderola Obama-Biden, y lo que me ha ocurrido ha sido de lo mas interesante: la gente me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Lo mejor es que todo el mundo lo hacia: desde los afroamericanos del Green hasta los Yalies que me he encontrado ya en College St. Y hasta un chico afroamericano me ha venido a preguntar donde estaba el local de la campaña, que iria a hacer de voluntario.
Ay, no se, me he emocionado. Me he dado cuenta de que Obama ha sido capaz de reconciliar, almenos por un dia, una ciudad como New Haven, siempre tan segregada, tan dividida. Aqui un 80% de los Yalies (o mas) votarian a Obama, y el resto de la ciudad lo hara (quizas con una mayoria algo menos galopante).



Por cierto, hay algo que me parece muy curioso de las campañas electorales en Estados Unidos, y es que no se decoran las calles. No hay signos de los candidatos mas que en espacios privados. Por que sera? Imagino que no por preocupacion medioambiental (esto no se lleva aqui). Alguna idea? Seguro que hay alguna teoria freakonimica por ahi...

Feliz dia a todos los lectores de la moqueta y ojala mañana podamos celebrar. Desde el otro lado del charco os puedo asegurar que lo vivimos con maxima ilusion.

Update:

Stathis me ha pasado el enlace a esta pagina que mide las apuestas que se han hecho a lo largo del tiempo a favor de uno y otro candidato. En el grafico siguiente podeis ver como en los ultimos dias la diferencia entre Obama y McCain no ha hecho mas que crecer, a favor del chico azul:



(Notese que no se trata de datos de encuesta ni nada parecido, sencillamente como ha ido apostando la gente, es decir, "expectativas").

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La falsa conciencia miopía de Joe el Fontanero

El lunes pasado comentábamos que la economía suele gozar de un mayor crecimiento durante los períodos en los que gobierna un Presidente Demócrata. Sin embargo, no revelamos un dato esencial para entender por qué los republicanos suelen tener más éxito electoral que sus contrincantes demócratas. Vean el siguiente gráfico:

Si bien por lo general la economía crece más bajo presidentes demócratas, esta tendencia sorprendentemente se invierte en el último año de mandato presidencial. Entonces, sea por azar o por cálculo oportunista, los republicanos consiguen ofrecer al electorado unos resultados económicos mejores que los rivales republicanos. En el año electoral, incluso la renta de los más pobres crece casi el doble bajo presidencias republicanas (1.8%) que con demócratas (1%).
Al igual que Dori (la entrañable amiguita de Nemo), los ciudadanos no solemos gozar de buena memoria. Y puesto que tendemos a recordar los hechos más recientes, la economía acaba, irónicamente, siendo un poderoso activo para los candidatos republicanos.
Puede que el republicanismo del fontanero Joe no se deba a un efecto de falsa conciencia, sino de miopía. El amigo Bartels calcula que si los ciudadanos tuvieran en cuenta por igual el crecimiento económico de todos los años del mandato presidencial es incluso probable que el menor de los Bush nunca hubiese llegado a ser Presidente de los Estados Unidos.

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La falsa conciencia de Joe el Fontanero

La semana que viene los americanos se juegan algo más que el color de piel de su Presidente. A pesar de lo que piensan muchos, los resultados de las elecciones americanas tienen importantes consecuencias para los ciudadanos de ese país. Una simple comparación entre los resultados económicos de las administraciones demócratas y republicanas da cuenta de ello.


Si nos centramos exclusivamente en la economía (quizás el tema más importante para el electorado americano), los presidentes demócratas superan a los republicanos en todos los indicadores: la economía crece más, la inflación y el desempleo son menores y han dejado las cuentas públicas más saneadas (en parte gracias a su mayor nivel impositivo). Si nos fiamos de los resultados del pasado para predecir el futuro parece que los candidatos demócratas están por lo general más capacitados para gestionar la mayor economía del planeta.

Pero, la elección entre demócratas y republicanos tiene implicaciones aún más importantes. El colectivo beneficiado del crecimiento económico es muy distinto según quien se sienta en el despacho oval. Según los cálculos del reputado politólogo Larry Bartels los beneficios entre las rentas medias y bajas son sustantivamente menores bajo las administraciones republicanas. Mientras que los Presidentes demócratas consiguen que todos los ciudadanos se beneficien de forma similar del crecimiento económico (en torno a un crecimiento medio anual del 2.5), los Presidentes republicanos concentran la bonanza económica a los sectores más ricos. Según los cálculos de Bartels, los percentiles de renta más altos prosperan cuatro veces más que los percentiles más bajos. Irónicamente, los datos parecen indicar que incluso los bolsillos de los más ricos se llenan más en períodos demócratas. El caso del crecimiento de la renta (antes de impuestos) en Estados Unidos se presenta como un clásico ejemplo de óptimo paretiano: bajo el mandato de los demócratas, los pobres mejoran sus condiciones de vida sin que eso perjudique a los ricos.


Las implicaciones de estos datos son evidentes: cuando un republicano entra a la Casa Blanca, las desigualdades económicas en Estados Unidos aumentan. Larry Bartels calcula que la desigualdad en este país (medida en el ratio de renta entre el percentil 80 y el percentil 20) ha aumentado durante las últimas tres décadas un 27%. Si sólo hubiesen gobernado los republicanos este aumento hubiese sido del 45%, pero si el despacho oval sólo hubiese sido ocupado por demócratas la desigualdad sólo hubiese crecido un 3%.

Ante estos datos, ¿Cómo es posible que los republicanos hayan ganado más elecciones presidenciales que los demócratas? Parte del inesperado éxito de los republicanos a lo largo de la historia contemporánea americana se ha debido a la capacidad de este partido de penetrar en las capas más pobres de la sociedad. El partido republicano no sólo ha cosechado unos excelentes resultados entre los Montgomeries Burns (70%) sino que ha conseguido arrebatar una buena porción de los Homers Simpson y los Joes-the-plumbers de ese país (51% de las rentas medias y 42% de las bajas). Así, si bien los republicanos arrasan entre las capas ricas, los demócratas no consiguen la hegemonía de los pobres.(datos: serie ANES)

Karl Marx lo tendría claro. El comportamiento electoral de los Joes y Homers americanos son un claro ejemplo de falsa conciencia. Sin embargo, Larry Bartels plantea otra explicación a este peculiar fenómeno...

...pero los curiosos deberán esperar hasta el miércoles.

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Larry Bartels. 2008. Unequal democracy. The Political Economy of the New Gilded Age. Princeton University press, Princeton & Oxford.

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Ante este contrafáctico tan poco realista, The Economist nos da algunos datos interesantes. Entrad y votad, si os pica la curiosidad.

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Prejuicios raciales y elecciones americanas. Parte II

La semana pasada reflexionábamos sobre el interesante reportaje del suplemento Domingo de El País firmado por Juan Jesús Aznárez y dejábamos en el aire la duda sobre qué potencial impacto tendrá el tema racial en las elecciones americanas del próximo noviembre. Veamos algunos datos.

1) El voto y la participación electoral de los negros. Ya comentamos que el voto demócrata entre el electorado negro era por lo general superior 90%. Este hecho nos indica que el partido demócrata no tiene mucho potencial de crecida entre este electorado pues la práctica totalidad los negros que acuden a las urnas ya votan a los candidatos demócratas. En este sentido, alguien podría estar tentado a afirmar que el color de la piel de Obama no tendrá un efecto especialmente relevante entre el colectivo negro americano. Pero, estaríamos ante una interpretación parcial. Es posible que aunque el color de Obama no tenga un efecto excesivamente relevante entre los negros políticamente activos, éste sí incida de forma determinante en fomentar la participación (y no tanto el cambio de voto) entre su abundante grupo abstencionista. Vean el siguiente gráfico.
Los datos muestran que aunque la participación del colectivo negro ha aumentado considerablemente en el último medio siglo, ésta es aún inferior al del resto de los americanos. Esta menor participación se explica en gran parte por las diferencias en su condición socio-económica. Aun así, es posible que un candidato negro suscite el interés del colectivo negro (normalmente menos informado e interesado en política) y por ende acabe acudiendo a las urnas. Si éstos participan en una mayor proporción, no hay duda de que los demócratas saldrán beneficiados.

2) El voto de los blancos. La potencial crecida de la participación del colectivo negro debido al “efecto Obama”, podría compensarse con la activación del voto republicano entre los votantes blancos poco amigos de lo negro. El suigiente gráfico recoge la simpatía que suscitan los negros entre los blancos (demócratas, republicanos e independientes). La tendencia más relevante en los últimos años es el notable aumento de las actitudes favorables hacia los negros entre los demócratas y los republicanos blancos (cuyas diferencias parecen haber desaparecido completamente). Estos dos grupos se han distanciado significativamente de las opiniones de los votantes independientes blancos (no identificados con ningún partido) cuyas actitudes se han mostrado más o menos invariables durante este período. El gráfico parece indicar que el color Obama puede ser particularmente dañino entre los votantes independientes, lo que no parecen buenas noticias para el candidato demócrata.

3) ¿Ha tenido las actitudes raciales un impacto sobre el voto en los últimos años? Y finalmente, he estimado un sencillo modelo econométrico que parece indicar que desde 1990, las opiniones sobre la raza han tenido un impacto más bien moderado en el voto. En el último gráfico os muestro la probabilidad de votar demócratas según la simpatía hacia los negros. En realidad, el modelo muestra que el efecto es únicamente relevante entre los votantes demócratas. Para independientes y, sobretodo, republicanos se trata de una cuestión más bien irrelevante. Eso sí, nunca antes había habido un candidato negro. Si este tema se activara quizás Obama saldría perjudicado entre los votantes independientes, pues son los que menos simpatía muestran hacia sus conciudadanos negros.

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Datos: ANES (1960-2004)

Nota: Las encuestas suelen sobreestimar la participación electoral. En consecuencia, lo interesante del primer gráfico no son sus valores absoutos sino las diferencias entre negros y blancos y su evolución en el tiempo. El gráfico 3 está basado en el modelo logit de la siguiente tabla:


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Prejuicios raciales y elecciones americanas

Lamentablemente, en demasiadas ocasiones los análisis de encuestas de los medios de comunicación acaban dejando un amargo sabor de boca. Este es precisamente el sabor que nos deja hoy el (por otro lado interesante) reportaje de Juan Jesús Aznárez en la sección Domingo de El País. Este artículo analiza una encuesta realizada por Yahoo! sobre los posibles efectos de los prejuicios raciales en la actual campaña americana. El periodista titula su reportaje con la siguiente afirmación: "el predicamento del candidato demócrata entre millones de blancos es histórico en Estados Unidos y revela que el prejuicio pierde terreno". A pesar de que dicha cuestión queda más bien poco clara en el artículo, el mismo Aznárez parece asegurar que el voto americano sigue contaminado por la cuestión racial ofrecendo los siguientes datos:
1-El 92-94% de los negros americanos votarán a Demócratas

2-El 29% de los blancos identificados con el partido demócrata votarán a McCain, mientras que sólo el 15% de los blancos republicanos lo harán por Obama.

Por si misma, ¿la eviencia de arriba nos dice algo relevante? Pues desde el punto de vista de la moqueta verde no demasiado. Vayamos por partes.

Sobre la primera cuestión, J.J. Aznárez se limita a decirnos que el porcentaje de voto demócrata entre los negros es mayor que en anteriores contiendas. En realidad esto no es cierto. Según los datos del ANES*, el porcentaje de voto demócrata entre los negros en el período 1960-2004 ha sido de media del 90%, una proporción bastante similar a la actual. Si bien es cierto que el demócrata John Kerry sólo consiguió el 88% de los votantes negros, tanto Bill Clinton como Al Gore siempre superaron con comodidad el 90% de apoyo entre este colectivo.

Sobre la segunda cuestión, el periodista parece considerar como evidencia de voto racista el hecho de que las deserciones entre los blancos demócratas sean superiores a las deserciones entre los blancos republicanos (ver gráfico del reportaje). En realidad, desde los clásicos trabajos de la escuela de Michigan sabemos que los demócratas suelen ser por lo general siempre menos leales a su partido que los republicanos. Los datos de ANES indican que durante el período 1960-2004 la media de deserciones entre los blancos democratas (22%) ha doblado la de los blancos republicanos (9%). Se trata de la misma proporción que los facilitados por el reportaje de El País. Ante estos datos, ¿por qué extrañarnos de que haya más blancos desertores en el bando demócrata? Se trata de un patrón habitual en la política americana. Por lo tanto, es necesario ponerlo en contexto para ver si la lealtad entre los votantes demócratas blancos ha caído en comparación con otras contiendas electorales. Esto es precisamente lo que recoge el siguiente gráfico:
Como decíamos, en el gráfico os mostramos como la lealtad partidista es mayor entre los republicanos en prácticamente todo el período 1960-2008. Aún así, el Partido Demócrata consigue mejorar sustantivamente la lealtad entre sus partidarios blancos durante el período de Bill Clinton. En la actualidad parece que la lealtad ha caído en los dos partidos (siempre y cuando sean comparables las encuestas del ANES con la de Yahoo!). Pero el aumento de deserciones entre los demócratas blancos es mucho mayor que entre los republicanos. Visto en perspectiva, hay ciertos indicios que nos hacen pensar que el racismo puede estar influyendo el voto de los blancos demócratas. Aún así no parece que el tema de la raza ayude a McCain a consolidarse entre su electorado blanco.

Los datos ofrecidos en el reportaje en El País son insuficientes para saber con certeza el impacto de las actitudes racistas en el voto a Obama. El test crucial para comprobar si la raza está detrás de la caída de la lealtad entre los demócratas blancos sería p.e. observar si los desleales de esta opción muestran actitudes más xenófobas que el reto de los demócratas. Nos consta que estas preguntas están incluidas en la encuesta de Yahoo!, pero lamentablemente la moqueta no tiene acceso a la matriz de datos. Una pena.

*ANES: American National Election Studies.

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Un poco de humor dominical

Los politólogos apuestan por Obama

Las encuestas publicadas en los medios de comunicación americanos parecen indicar que Barack Obama, lejos de distanciarse de su rival republicano, pierde terreno día a día. Incluso algunas encuestas recientes (como la de la empresa Gallup para el periódico USA Today) se atreven a vaticinar que el veterano McCain es ahora el candidato con más opciones de hacerse con la Presidencia. Pero predecir un ganador por medio de las encuestas parece hoy una difícil tarea, pues las empresas demoscópicas no consiguen darnos una respuesta clara de quién encabeza la carrera hacia la Casa Blanca.

Ante esta incertidumbre, quizás sea hoy oportuno dejar a un lado las encuestas demoscópicas y centrarnos en predicciones de otra naturaleza: las de los expertos y politólogos. Sus pronósticos no se basan en encuestas sino en modelos econométricos donde se predice el porcentaje de voto de los candidatos por medio de factores como el crecimiento económico, desempleo, popularidad del candidato o los resultados de las primarias. ¿Qué pronostican los politólogos para estas elecciones presidenciales americanas? El profesor de ciencia política, Josep María Colomer, recoge en su blog las diferentes estimaciones que destacados politólogos americanos presentaron hace unos días en el congreso anual de la Asociación Americana de Ciencia Política (APSA).

A pesar de que algunos de los politólogos americanos dan prácticamente un empate técnico entre los dos candidatos, todos ellos coinciden en su principal conclusión: Barack Obama será el próximo Presidente de los Estados Unidos. Esta es la apuesta de los politólogos; veamos hasta que punto nuestros colegas americanos consiguen demostrar la capacidad de predicción de nuestra profesión.


Publicado en Si, Ministro, adn.es

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La familia en la politica norteamericana

Todo el mundo en los Estados Unidos habla de ello a día de hoy, y es que, por suerte, el huracán Gustav no ha arrasado Nueva Orleans y la atención mediática se puede centrar en temas mucho más banales: Bristol Palin, la hija de Sarah Palin, candidata republicana a la vicepresidencia, está embarazada de cinco meses. Es menor (tiene diecisiete años) y, obviamente, soltera.

Un escándalo para muchos. Un revés para la que parecía ser la gran estrategia de John McCain. Cuando el sábado nos enteramos que una mujer iba a ser su compañera de cartel, algunos se sacaron el sombrero: parecía ser la jugada del siglo, devastadora para los demócratas. Ante la ausencia de Hillary Clinton en la candidatura de estos, McCain podía conquistar a los Hillaristas, sobre todo mujeres, que habrían quedado decepcionadas ante la elección de Biden como vicepresidente para Obama.

Pero la jugada pareció menos óptima una vez se empezó a saber más y mejor sobre Palin: resulta que no sólo tiene poca experiencia gubernamental (ninguna fuera de Alaska), que en algún momento de su vida fue "independentista" de este Estado, que es extremadamente anti-ecologista (y de hecho quiere explotar los recursos subterráneos protegidos de su Estado), sino que es creacionista y antiabortista. Pensándolo bien, un perfil bastante opuesto al de Hillary, y en consecuencia poco atractivo para los y las Hillaristas.

Ya se sabe, a veces las decisiones más mediáticas no son las mejores. La imagen de la flamante Palin al lado de McCain vendía mucho, pero detrás había un supuesto un poco simplista: que las demócratas norteamericanas se sentirían tan atraídas a una figura femenina que pasarían por delante las convicciones ideológicas y de partido para apoyarla. Pero es obvio que si el género importa como tema de campaña y es un factor determinante del voto, entonces lo hará en todas sus dimensiones. El feminismo norteamericano tiene en el aborto una de sus bazas más importantes, y la imagen de la hija de Palin en la convención republicana, con su hermano pequeño en brazos -casi a modo de eufemismo de su embarazo adolescente- se opone claramente a las convicciones feministas sobre este tema.

Como dice el mismísimo McCain, lo relativo a la hija de Palin debería ser irrelevante para el voto, ya que es un asunto privado. Lo paradójico es precisamente que él sea el que diga esto: con la elección de una antiabortista como Palin, McCain estaba contribuyendo a la "politizacion de lo privado", e intentando sacar provecho de ello. McCain quiso también satisfacer a los fundamentalistas religiosos con la elección de Palin, pero estos no creen en la separación de la política y lo privado, con lo cual, se creerán con el deber de juzgar al tándem McCain-Palin a partir de sus familias.

En cualquier caso, fundamentalistas aparte, el ámbito de lo privado está muy presente en la política Americana. Se demuestra con la (sobre-planeada) actuación de Michelle Obama en la convención demócrata, y con el desfile de la familia de Palin en la convención republicana. Aquello que quería rentabilizar McCain con Palin -ella tenía hasta hace dos días una familia ejemplar, y decían los periodistas que había dado una impresión mucho mas espontanea que la familia de Obama en la convención-, se le ha girado en contra. Lo sorprendente es que de forma no poco previsible: ahora nadie se explica por qué McCain y toda su maquinaria electoral no lo habían pensado mejor.

Publicado en Adn.es. Si Ministro

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El 'efecto convención' de Barack Obama

El País online titulaba ayer: "La convención demócrata no ayuda a Obama en las encuestas". Según los datos de la CNN, Obama sólo ha conseguido mejorar en 2 puntos tras su convención, lo que no es mucho si tenemos en cuenta la magnitud del 'efecto convención' en otras campañas electorales. No es la primera vez que una convención demócrata no funciona. Sin ir más lejos, el anterior candidato John Kerry fue incapaz de mejorar su popularidad tras las encuestas. Así, parece ser que Obama queda lejos de los logros de Bill Clinton, quien consiguió en su primera convención el impresionante aumento de 13 puntos porcentuales.

Esta convención tenía los ingredientes para tener un efecto mayor en las encuestas; pues se escenificaba la unión del partido tras la batalla de las primarias. Sin embargo, Obama puede estar tranquilo, al menos McCain parece que tampoco gozará de los beneficos de su convención nacional.

datos: Campbell, Cherry y Wink (1992) 'The convention bump' y Tom Holbrook

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Huracán para McCain

El huracán Gustav representa un serio contratiempo para la campaña electoral del candidato republicano John McCain. Si los pronósticos se cumplen, el huracán parece decidido a robar el protagonismo a la convención republicana que abre sus puertas hoy en Saint Paul (Minnesota). Como bien comentaba el periodista de adn.es Agustín Alcalá en su artículo de ayer, este fenómeno meteorológico "amenaza con dividir la pantalla de televisión y distraer la atención de los espectadores, los periodistas y los votantes". Y precisamente si algo necesitan los candidatos en estos momentos es la atención de los espectadores-votantes.

Las convenciones nacionales representan un ritual esencial para cerrar las heridas provocadas durante las primarias y ayudan a unir las diferentes facciones de los partidos para trabajar juntos durante la campaña electoral. En esta ocasión, esto ha sido esencial para el Partido Demócrata, sumamente necesitado de acercar e incorporar al sector Clinton, aún visiblemente afectado por la feroz lucha durante las primarias. Quizás los incondicionales de Hillary Clinton segirán manteniendo cierto rencor a Barack Obama, pero no hay duda que el llamamiento de Hillary a todos los demócratas para cerrar filas en torno al recién nominado candidato demócrata representa un serio avance a la unión del partido.

Pero sin duda, el efecto más importante de las convenciones nacionales es la gran atracción mediática que supone para los candidatos a la Presidencia americana. Éstas permiten a los nuevos candidatos copar la atención mediática durante cuatro días, lo que supone al menos conseguir una hora al día del preciado "prime time" televisivo. Se trata de un momento crucial para dar a conocer mejor los candidatos a la presidencia y a la vice-presidencia entre los menos ideologizados y menos informados en política. Como dijo un asesor de campaña del ex-presidente Ronald Reagan en sus primeras elecciones de 1980: "Nosotros consideramos la Convención [nacional] como la mejor oportunidad que tenemos para presentar casi sin limitaciones a nuestro candidato a un gran volumen de votantes".

Como resultado de ello, las convenciones nacionales ejercen un importante impacto sobre la popularidad del candidato. Según los cálculos de los politólogos americanos, las convenciones suponen normalmente un aumento de en torno a 5-6 puntos porcentuales en la intención de voto del candidato nominado en la convención. Por ejemplo, en 1980 la convención nacional republicana supuso a Ronald Reagan el impresionante aumento de 12 puntos porcentuales en su intención de voto y en 1988 la convención ayudó a George Bush padre en 6 puntos porcentuales. Además, curiosamente los estudios parecen indicar que son precisamente los Republicanos los que mejor rentabilizan las convenciones. El "efecto convención nacional" ha sido claramente visible en las filas demócratas. Si bien la semana pasada algunos medios se atrevían a pronosticar un empate entre ambos candidatos, hoy Obama vuelve, tras su convención, a liderar de nuevo las encuestas.

Obviamente, los efectos de las convenciones nacionales no siempre duran hasta las elecciones, pues muchas otras cuestiones entran en campaña hasta noviembre. Aún así, se trata de un momento esencial en el calendario electoral de los partidos políticos americanos. Si Gustav acaba aguando la convención republicana, éste puede representar un importante revés para la ya de por si complicada campaña de John McCain.

Nota: la mayoría de los datos de este artículo proceden del artículo Campbell et al (1992) The convention bump. American Politics Research, 20

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