(caída de la nota de Zapatero y Rajoy en la escala 1-10 según la ideología del encuestado entre 2/08 y 1/09)
El problema de Rajoy es más serio. Su popularidad se ha mantenido estable o incluso ha aumentado entre los que probablemente nunca le votarían (la izquierda) y, en cambio, cae de forma alarmante (en más de 1 punto) entre su electorado natural (la derecha). En realidad, pues, si sólo nos fijamos en los electorados potenciales de cada partido, es Rajoy el que está sufriendo con mayor intensidad las consecuencias de la (su) crisis. Parece ser que las crisis políticas internas son incluso más dañinas que las crisis económicas.

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Excesos vs barrabasadas. Los costes del progreso
1 Ocurrencias Escrito por Lluis el 4.9.08 a las 19:04."Había un régimen de un señor, Allende, que con todos mis respetos murió en medio de todo esto, que había dejado el país en el caos total...Intervino un militar, ya se supone que siempre tiene aspectos violentos. Lo que no hay duda es que todavía tiene unos partidarios Pinochet. Podía haber cometido algunos excesos pero, en principio, dejaba un país mejor de lo que se lo había encontrado" (Cadena SER, Hora 25, 12.12.06)
Entonces ayudamos a Fraga a poner números a esos "excesos" a cambio de "un país mejor". En concreto: 44 muertos y 495 torturados para cada punto porcentual de crecimiento del PIB chileno. (pincha)
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Diversos medios han apuntado a la reciente moderación de Rajoy y su viaje al centro como explicación al fin de la crispación en la vida política española. El jefe del principal partido opositor ha aprobado en las encuestas recientes, superando a muchos miembros del Gobierno. Pero pocos han reparado en el hecho de que el final de la bronca también beneficia enormemente al gobierno Zapatero, especialmente en tiempos de crisis.
Este hecho no es sorpresa, dado los españoles siempre hayan tendido a valorar mejor al partido en el gobierno que al principal partido de la oposición. Esto ha sido así desde que el CIS tiene datos (1996), excepto brevemente durante nuestra involucración en la guerra de Irak. El poder llama al poder, y tener la iniciativa en proponer políticas, repartir el presupuesto, aparecer en la televisión pública, y protagonizar en general la vida de los ciudadanos facilita enormemente sacar unas cuantas cabezas al partido opositor. Especialmente cuando éste no te fustiga con políticas divisivas como la descentralización territorial, las relaciones iglesia-estado o el terrorismo.
En la gráfica de abajo examinamos cuánto confiamos en nuestros políticos. Este es el mejor predictor electoral posible hasta la fecha. En la gráfica se puede ver en azul celeste la valoración de los sucesivos gobiernos de Aznar I (1996-2000), Aznar II (2000-2004), Zapatero I (2004-2008) y la luna de miel del actual gobierno Zapatero.
Pese a que la nueva dinámica de pactos entre los dos partidos también beneficie a Zapatero en el corto plazo, Rajoy ha optado por la mejor de las opciones posibles. Si se observa arriba el periodo 2004-2008, la era de la crispación entre ambos partidos deterioró más rápido la confianza en el PP que en los socialistas. El Partido Popular alcanzó niveles de confianza nunca vistos, por debajo del 35%. Y en Génova 13 consideraron que la situación no era sostenible.
Es muy probable que en los próximos meses la posición del Gobierno se deteriore, según se profundice la crisis y se observen las consecuencias directas de ésta (en forma de destrucción de empleo e inflación descontrolada). En cuanto el líder de la oposición termine su batalla por moverse al centro-derecha, frente al ruido mediático y los barones rebeldes, la distancia con el Gobierno se reducirá, como ya sucedió durante el segundo mandato Aznar. Es un difícil equilibrio, pues debe dar la sensación de colaborar con Zapatero en los temas de Estado sin mancharse demasiado en las políticas económicas del Gobierno.
Si Rajoy aspiraba a tener un escenario ideal para renacer cual Fénix de sus cenizas, las circunstancias no podrían ser más propicias.
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Por otra parte, la figura emergente de Juan Costa, firme candidato de la dinastía Rato, sin embargo, terminaría capitalizando lo mejor de los dos mundos. Como Rato, un liberal, el alma perdida del PP últimamente. Como la elite madrileña, un valenciano educado en universidades navarras y conectado a los modos y valores tradicionales del PP. Y además uniendo el eje Valencia-Madrid de poder.Alguien bajo la estela de éxito de Rato, el que "debería" haber sido el delfín natural de Aznar, si los egos y el orgullo no fueran tan malos consejeros. Y sobre todo, lejos de Rajoy y su estela de derrotas.
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[Liberal-conservadurismo moderno se caracteriza por] Una visión dura sobre el uso del poder en las Relaciones Internacionales, una gran desconfianza respecto al Estado y con una preferencia a la transferencia de competencias a autoridades regionales o locales, …, beligerantes con la libertad moral y la dependencia al Estado del Bienestar, con vocación por crear una coalición entorno a los valores de la familia entre fundamentalistas religiosos y trabajadores de cuello azul, una inclinación por incluir algunas reformas sociales en sus programas, como el de ayudas a los más necesitados, pero excluyendo esas reformas que amenazan los valores tradicionales o destruyen la iniciativa privada.
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El PP, los créditos rápidos y llegar a fin de mes
6 Ocurrencias Escrito por Lluis el 12.12.07 a las 13:24.
1) Sabemos que los ciudadanos no suelen trasladar sus problemas personales a problemas nacionales.
2) También sabemos que los ciudadanos tienden sólo a tener en cuenta los problemas nacionales y no los personales. Por lo tanto, es la percepción de la economía nacional (y no la personal) la que realmente importa.
3) Los ciudadanos sólo juzgan a los gobiernos por lo que consideran que son responsables. Se argumenta que la economía personal (renta, paro) no influye porque los ciudadanos consideran que sus causas están al margen de la responsabilidad del gobierno.
Teniendo en cuenta estos tres puntos, parece que el mensaje de Rajoy no puede tener mucho impacto. Habla de los problemas económicos personales (y no nacionales) y además es tan obvio que poder llegar a fin de mes no depende de quien gane las elecciones que muy seguramente el voto de los apurados económicamente no estará influido por su mala fortuna.
Si La Moqueta fuera la empresa de marketing electoral de Rajoy muy posiblemente no hubiera apostado por este mensaje. Este slogan está muy bien para un anuncio de COFIDIS, Credial u otro tipo de creditos instantáneos que anuncian en televisión por la mañana. Pero tenemos nuestras reservas sobre su fuerza como mensaje electoral.
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