La Moqueta Verde


Una radiografía del centro político

Lean el nuevo artículo de Ignacio Sánchez Cuenca en El País. Es material de primera para las discusiones que nos gustan en la Moqueta. Os ofrezco un "trailer" del articulo:


El perfil del centrista

"El centro no es una ideología. Cuando en las encuestas se le pide a la gente situada en el centro de la escala ideológica que se identifique con alguna familia ideológica, se descubre una variedad enorme de respuestas. Se trata de un territorio muy heterogéneo, poblado por prácticamente todas las familias ideológicas."

"Los centristas, por no tener unas creencias políticas bien definidas, son mucho más sensibles a consideraciones no ideológicas que el resto del electorado... Así, los centristas otorgan mayor importancia que otros grupos a asuntos como el liderazgo, las divisiones internas de los partidos, la capacidad de lograr consensos, la confianza que despiertan los candidatos, o la eficacia a la hora de traducir las propuestas en resultados."
"Los centristas encuentran ciertas dificultades para integrar en un mismo esquema cuestiones políticas heterogéneas. La ideología proporciona una visión totalizadora e integradora de la política: sus principios se pueden utilizar como criterio de decisión en contextos muy distintos"
.
Su influencia en las estrategias de los partidos
"Si tenemos en cuenta que, de acuerdo con el continuo ideológico tradicional, hay más centristas próximos al PSOE que al PP, no resulta tan misteriosa la estrategia de la crispación del PP. La derecha, si quiere recabar apoyos de los centristas, o si pretende que los centristas dejen de votar al PSOE, tiene que orientar su discurso hacia cuestiones que rebajen la importancia de la proximidad ideológica en el voto."

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6 Respuestas a “Una radiografía del centro político”

  1. # Anonymous Ruibérriz

    ¿Un 30% de "liberales"? ¿Y entendiendo por tales aquellos que comparten "con la derecha la aceptación de los resultados del mercado y con la izquierda la libertad individual"?

    ¿De qué planeta hablamos? En España puede que haya "centristas" (es decir, tibios) pero escasean los liberales. Eso sí, hay "libeggales" a sueldo de los obispos que claramente no entran en la definición anterior.  

  2. # Blogger Alex Guerrero

    Ruibérriz, creo que en el artículo está diciendo que hay "un 30% de liberales" entre los que se posicionan en el centro (5 y 6 en la escala ideológica), no sobre el total de los votantes.

    De memoria, alrededor de un 37% se sitúa ahi, por lo que los "liberales" en el centro representan un 11% de la población. Creo que es realista.  

  3. # Anonymous Ruibérriz

    Gracias por la puntualización. Un 11% de la población se traduce en un 7% de los votantes y eso me parece muy realista.  

  4. # Anonymous Ruibérriz

    Gracias por la puntualización. Un 11% de la población se traduce en un 7% de los votantes y eso me parece muy realista.  

  5. # Blogger Laia

    depende. se consideran liberales solo aquellos que aceptan los preceptos de John Stuart Mill, u otros?

    just teasing...  

  6. # Blogger Marc Vidal

    Si me permiten, me extendré un poco:



    Sin listas abiertas, mandatos limitados, compromiso electoral honesto y respeto a las listas más votadas es difícil que el votante, cada vez más informado y crítico, muerda el anzuelo. Los partidos son maquinarias diseñadas para anegar la democracia. Su funcionamiento es autoritario y déspota en la mayoría de los casos. El debate interno es una quimera aunque suela apelarse a ella cuando hay divisiones de tipología personal. Los partidos regulan sus estrategias y su actividad institucional en base al objetivo de erosionar al rival o de ganar votos, en lugar de por el bien común.

    El clientelismo de los partidos españoles proviene de una falta de ideología evidente. Actuar cómo hoolingans, potenciar el bipartidismo y desoír los anhelos de la sociedad es producto de una falta de ideología que suele traducirse en el manoseado “viaje al centro”. La politología clásica define la derecha y la izquierda bajo dos factores. El primero los separa ideológicamente a partir del grado de intervención que cada uno destina a la economía y el segundo lo hace en base a la actitud que proponen ante los cambios y el progreso. En España los dos grandes partidos esperan cubrir un tercer espacio. Tanto uno como el otro esperan convencer a un grupo de electores que se definen de centro. Hablan de centro-derecha y de centro-izquierda cómo si hablaran de colocar la toalla. Al parecer, los hipotéticos votantes de centro aguardan las campañas electorales con el propósito de ser engañados sistemáticamente. No es así. El centro como espacio político existe y es fácilmente identificable. Responde a una ideología propia y cuando no hay referente electoral, esa masa no vota.

    El centro asume posiciones intermedias, ni “reacciona”, ni “revoluciona”, sólo aspira a un progreso moderado. El centro no va recogiendo elementos positivos de los extremos, combinándolos sin reparo histórico, sino que es una tercera opción, otro camino distinto a los anteriores que considera equivocados en la esencia purista y equivocados cuando pretenden moverse en el espectro ideológico. El Centro rechaza el autoritarismo moral de la derecha y el igualitarismo colectivista de la izquierda. Es tolerancia, respeto, estabilidad y progreso. Es pacto. Un centrista ve la realidad en escala de grises, no en blanco o negro como hacen la izquierda o la derecha. El Centro político por definición busca potenciar el diálogo, la interacción, la relación constante entre los extremos y sus tensiones. Es la ideología más 2.0 del espectro. Se conforma poco a poco, se alimenta del talento global, se estructura a partir del debate ideológico y de sus enfrentamientos. El centrista no es capaz de galvanizar eternamente una convicción puesto que puede adaptarse, todo se mueve y nada perdura. El pluralismo humano debe ser una conquista que debemos asumir como herramienta fundamental para adaptarnos a las transformaciones futuras.

    Algunos estudios advierten que unos dos millones largos de electores ni se acercan a las urnas porque son de centro. Se sienten huérfanos políticamente porque el centrismo tiene fronteras reconocibles y un territorio identificable. La focodependencia de los políticos actuales los hace previsibles, aburridos y poco creíbles. Están secuestrados por sus gabinetes de branding político que los alejan de las cosas en minúscula. La telegenia hace mucho daño y mantiene a la política en un cúmulo de irrespirables conflictos. Estoy convencido que el Centro puede emanciparnos de esa basura anteponiendo la batalla de las ideas frente a la pelea navajera de las personas. La mala noticia es que de momento todo sigue en manos de los dos clásicos y sus socios de temporada.

    un saludo  

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