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¿Por qué hay tanta corrupción en España?

El viernes se me escapó este tremendo artículo en El País de Victor Lapuente, amigo y ex-compañero de Oxford y visitante frecuente de la moqueta verde. De obligada lectura:

¿Por qué hay tanta corrupción en España?

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6 Respuestas a “¿Por qué hay tanta corrupción en España?”

  1. # Blogger La Gringa

    de obligada lectura es tambien la review que hicieron en El Economist del artículo de Víctor:

    See here  

  2. # Blogger Ian Curtis

    Muy bueno el artículo de Víctor Lapuente.

    Ya sabía lo muy malo del sistema español, pero no conocía muchos de esos casos de otros países, y que pueden ayudar a entender mejor el problema y, lo más importante, sus posibles soluciones. Me repito: me ha gustado mucho (y soy de difícil emoción en estas cosas, como alguno ya habrá visto muchas veces xD).

    Parece que en los medios, de vez en cuando, habla gente a la que merece la pena escuchar.  

  3. # Anonymous Anónimo

    Estoy de acuerdo en que modificar los cargos de elección directa bajaría el nivel de corrupción, sin embargo creo que el componente cultural existe. En España un pícaro es un espabilado, un listo, alguien al que en cierta manera se le perdona por que se habría hecho lo mismo de estar en su lugar. Un corrupto puede asistir a platós de televisión y mantener la cara alta, no me imagino esto en ningún país del norte de Europa, al menos al nivel que se vive aquí.  

  4. # Anonymous aragaralk

    Gracias LLúís por subir el articulo de Victor Lapuente. Buen artículo. Atender a lo que en el se referencia.

    La solución aportada en el artículo parece ser el corte y pega de instituciones políticas anglosajonas. Bueno, es una aportación. ¿Pero puede hacer algo más la Ciencia Política al respecto?

    Creo que debe evitar teorizar sobre LA corrupción e innovar y desarrollar un nuevo enfoque: teorizar sobre UNA corrupción. Su casuística.
    Decía Cicerón, anótense los legos o los que aspiran a serlo en la materia política la lectura obligada de su In C.Verrem sobre la corrupción política en la Sicilia del Imperio, que “El médico comptente, antes de dar una medicina a su paciente, se familiariza no sólo con la enfermedad que desea curar, sinó también con los hábitos i contitución del enfermo”

    Se me ocurren grandes grupos neurálgicos en la casuística a estudiar:

    a) financiación de los partidos políticos
    b) lucha del poder. Ambición política: 1) uso desde los poderes i la administración públicas de los poderes i la administración pública para la ambición política.
    2) uso de los poderes i la administración públicas, o compra de éstos, desde el ámbito privado para la ambición política. (Barcelona Traction, f.e.)
    c) Compra desde el ámbito privado, de empresas, de políticos para fines propios..
    d) La ambición personal, el simple chorizo.
    e) La falta de transparencia: etiologia.
    . f) Su metodología: tráfico de influencias, nepotismo, prevaricación, malversación de caudal público, uso ilegítimo de información privilegiada, sobrno, extorsión, tráfico de drogas, lavado de dinero, prostiución....


    Partamos en todo caso, para cualquier teorización, de la verdad del pueblo: es la ocasión quien hace al corrupto. Y en cambio, la democracia de cuántos y numerosos mecanismos y organismos fiscalizadores se ha dotado para evitar esas “ocasiones”. Nunca he entendido que entre tantas intervenciones, tribunales de cuentas, inspecciones, etc. sea posible la corrupción. En todo caso, tambien el saber del pueblo es sanador en el diágnostico de curación: el corrupto ha de devolver todo lo que ha robado y luego llevar a cabo, totalmente, su inhabilitación y evitar el renacimiento audiovisual del corrupto de manera absoluta y tajante.

    Tampoco me interesa el excesivo puritanismo en la questión: “Lo último corrompido ¿no es principio de lo engendrado? ¿Quien no ve que es uno y lo mismo el principio de la corrupción y de la generación?, decía el sabio.

    Como apunta el “ciceronismo”, el verdadero peligro que provoca la corrupción son sus daños colaterales y en ese sentido se apuntan la pérdida de la inocencia, el cinismo y escepticismo, la privatización de la vida i la desafección con la causa pública y finalmente la afición al depotismo.
    A votar aunque sea con la nariz tapada.

    No veo ni me es imaginable la corrupción mostrada por el Inspector de Nikolai Gógol en la Administración pública de mi ayuntamiento o de mi país y sin embargo, entre todos, ya hablamos de “cultura de la corrupción”.
    Es cierto, sin embargo, lo apuntado por Lapuente del gran número de empleados públicos que deben su cargo a un nombramiento político. Habríamos de indicarle al autor que todo empleado público es nombrado por el político. Sin duda, se refiere Lapuente a los empleos con “agradecimiento”, supongo. ¿Pero acaso no es sólo con un equipo afín que puede llevar a cabo el político su política de gestión? Lo que ocurre es que ello conduce a la marginación del funcionario de carrera en el empleo público. Es más que evidente. Pero ahí es donde debería visualizarse, ser absolutamente visible, la salvaguarda sindical. Y aquí deviene uno de los grandes problemas de la corrupción: la politización de los sindicatos en nuestro país. Una politización que no les da campo de juego y que corrompen la misma ideosincrasia del sindicato, negándole objetividad y actuación en la defensa del puesto de trabajo del funcionario. Eso y buenos sueldos, también en tiempos de la maldita crisis, convertirían al funcionario público en verdadero cortafuegos de intereses y actuaciones corruptas. ¿Por qué no menciona Lapuente la diferencia abismal entre el emolumento de un funcionario público de un país nórdico (finlandia, suecia, alemania...) y uno de mi país?

    En fin, todo esto y dos huevos duros, que decían ellos....  

  5. # Anonymous Anónimo

    Me parece muy bueno el artículo.

    En mi opinión la corrupción en España se debe en gran parte a que ser corrupto es fácil.

    Es realmente fácil estar en el gobierno -al nivel que sea- y dar un contrato por un importe mayor al necesario para el fin (público) que se propone y a cambio obtener una prestación (privada) suplementaria, cuando no la contratación de alguna persona en la empresa adjudicataria. Y esto es difícil de detectar, o lo que es lo mismo, fácil de hacer.

    Esto pasa cada día y no sólo en el PP como vemos, si no en TODOS los partidos.

    Hace un par de años hicimos un pequeño estudio sobre cómo se reparten las entradas de espectáculos culturales en una ciudad del Norte de España. Los políticos reciben un número de entradas para que dispongan de ellas como quieran para espectáculos como teatro, danza, ópera, música clásica, fútbol,...Normalmente las utilizan para quedar bien con algún amigo, familiar o persona que interese. Cuando se les presentó la posibilidad de cambiar a un sistema en el que si ellos no podían asistir al espectáculo esta entrada iría de nuevo a la venta general de localidades TODOS se negaron.

    Se les explicó que era lógico que siendo representantes de la ciudad tuvieran acceso (incluso dos entradas para no ir solos) a los espectáculos municipales de los que luego hacer alarde como representantes de la ciudad, pero acto seguido se les recomendaba (ya que estos espectáculos eran financiados en gran parte con dinero público) que de no usar las entradas ellos mismos para dicho fin, se devolvieran a la venta general con que conseguir un mayor ingreso por el espectáculo.

    No hubo manera.

    Hay una confusión entre interés privado y público en la actividad común de los políticos. El agravio no se ve cuando hablamos de una entrada de 20, 40, 60, 100 euros. A veces tampoco cuando es la contratación de un viaje por 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 euros. En algunos casos (bastantes) tampoco cuando se trata de contratos de cientos de miles de euros, cuando no algún millón. A pesar de las normas administrativas, a pesar de los concursos, sigue siendo fácil que un político sea corrupto, igual que lo es que regale entradas.

    En muchos de los casos es una manera de financiar indirectamente al partido (adelantar gastos de campaña mediante facturas sobredimensionadas en publicidad, cartelería, libros, folletos...; contratar personal para trabajar en campaña adelantándoles nóminas en empresas adjudicatarias,...; medios materiales para el partido,..). No deja de ser corrupción. Sin embargo, es más cruda aún cuando se trata de enriquecimiento personal de los políticos.

    Personalmente creo, al menos lo que he visto, que cuesta poco asumir el desvalor en el primer supuesto (incluso se puede estar convencido de estar haciendo el bien), y mucho en el segundo. Es por esto que lo interesante de estudiar es la naturaleza de las personas que se prestan al enriquecimiento personal.  

  6. # Anonymous Anónimo

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