La Moqueta Verde


El Juego del Ultimátum y la Política


Un estudio resumido en The Economist ha descubierto que algunos principios de la economía (los seres humanos no son envidiosos) flaquean demasiado. Toma a un grupo de hombres y pónlos a jugar en parejas al juego del ultimátum. El juego consiste en poner una cantidad de dinero (digamos 100€) y un jugador decide un reparto y el segundo decide si lo acepta. Si no lo acepta, ninguno se lleva nada.

De acuerdo a la economía clásica, el segundo jugador siempre aceptaría, por miserable que fuera la cantidad que el primer jugador le ofreciera. Otra opción sería irracional. Esto no sería así, dicen los nuevos economistas, si el juego se repitiera en el tiempo: el jugador dos siempre tendría la opción de mantener una posición más dura de cara a conseguir mejores repartos en el futuro. Y así la supuesta decisión irracional no sería más que un componente de una estrategia negociadora.

Pues bien, el hallazgo de este estudio (que puso a los jugadores a jugar en un sólo turno, donde el primero debía escoger entre un reparto equitativo para el segundo, 55€, u otro tremendamente injusto, 5€, y el segundo aceptar o no) es que la testosterona importa: muestras de saliva de los jugadores mostraron que aquellos con mayor cantidad de testosterona mostraban una actitud más agresiva a la hora de rechazar repartos injustos. Recordad que no podía deberse a una estrategia negociadora porque se jugaba solo un turno y no había futuro.

Según el The Economist tal vez esa sea una decisión también racional, no una reacción biológica irracional, en el sentido de que al final el dinero no es más que un instrumento para obtener estatus social y poder, y por tanto que el dinero importa sobre todo en términos relativos ("prefiero que él no me saque 95€ por delante, aunque yo gane 5€ respecto a mi situación inicial"). Al final, el estatus incrementa las posibilidades reproductivas en el grupo, y la expansión del gen egoísta dawkinsiano.

Llevado a la política, se entienden mejor los conflictos que estalla(rá)n en países donde hay un gran crecimiento pero el grado de redistribución es bajo (¿China?). Habría también que ver si la distribución de testosterona es normal entre la población, y entre sexos, y qué implicaciones tendría este hallazgo.

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