La Moqueta Verde


Cualquier empresa u organización solvente, cuando traza una estrategia no sólo se fija en los potenciales beneficios sino que también son muy conscientes tanto de los costes directos de ese plan como de sus costes de oportunidad -lo que se deja de ganar por el hecho de haber renunciado a ejecutar otras estrategias alternativas.

Esto mismo se aplica a los partidos políticos, empresas cuyos ingresos se miden en votos. Sin embargo, no siempre los empresarios políticos toman en consideración los costes de sus estrategias. Ya comentamos en su día que sorprendía que la dirección de ERC entrara en pánico al ver que su revalidación del tripartito catalán generaba costes entre los más independentistas (¿realmente pensaron que no habría costes en ese espacio?). Últimamente sorprende el nerviosismo del PSOE por la pérdida de los “moderados”. Este partido cuando entró en la Moncloa en marzo del 2004 tomó una estrategia clara y coherente: hacer políticas para movilizar al electorado de izquierda (leyes de fomento de las familias alternativas, revisión de la historia reciente, etc). ¿Cuál era el argumento para ello? Lo escribía muy bien hace unas semanas César Molinas en el interesantísimo artículo “El poder de la izquierda volátil”: las elecciones las deciden los votantes de izquierdas. Este fue muy posiblemente el diagnóstico alcanzado por el PSOE en 2004 y se trazó un plan coherente con ese diagnóstico: ejecutar una acción de gobierno claramente ideologizado.

Los potenciales beneficios de dicha estrategia es ampliar la cuota de mercado entre el espacio de izquierda. Pero, también hay dos posibles costes: (i) se moviliza a la derecha, que votará al partido rival. Eso no es un problema para el PSOE (si lo es para el PP) pues la derecha en España ya está muy movilizada (ii) el coste de oportunidad de concentrar esfuerzos en el electorado de izquierdas es olvidar a los de centro o (como parece últimamente) a los sin ideología.

He de reconocer que (como politólogo, opiniones al margen) siempre he simpatizado con el plan trazado por la Moncloa. Se fomenta el voto a la izquierda con políticas sociales, algunas de ellas sin demasiados costes monetarios (matrimonios homosexuales) y se mantienen las mismas líneas en la política económica para garantizar un entorno estable y cómodo para los votantes de centro. Por lo tanto, el potente menú político izquierdoso -importante para ganar elecciones- se compensaba con ese guiño a los moderados con la política económica.

El nerviosismo que vive últimamente el PSOE por los costes de los moderados generados por su plan nos hace intuir que ha habido o una falta de planificación o de consenso dentro los estrategas. Pero quizás me equivoque y simplemente el PSOE ha visto que los beneficios de su estrategia no han sido los esperados. En otra anotación mostrábamos que las encuestas del CIS no muestran un aumento de la intención de voto de los votantes de izquierdas. Además el PP ha sido muy eficaz en que la agenda izquierdosa del PSOE fuera la dominante en el debate político, escondiendo los éxitos económicos que podían haber ayudado a mantener a los moderados. Si algo hay que acusar al PSOE no es de una estrategia política erronea sino de su incapacidad para ésta se reflejara en la agenda política. En cierta forma, PSOE ha vendido un buen producto con un pésimo marketing.

En todo caso, según informaciones de El País el gobierno ha cambiado de diagnóstico y, en consecuencia, de estrategia. El nuevo diagnostico podría parecerse al expuesto brillantemente por la politóloga Belén Barreiro en el artículo: "El centro decide las elecciones en España". La estratégia, intentar hacer algunos guiños a los votantes de centro.

A mi parecer esto llega tarde; cambiar la reputación de un gobierno a tres meses de las elecciones no parece una buena opción.

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3 Respuestas a “La estrategia política del PSOE: izquierda vs. moderados”

  1. # Anonymous Jaasán

    Interesante post, e interesantísimos los dos artículos. Aunque, si bien el segundo viene a desmentir que la izquierda volátil decida las elecciones, es muy cierto que los que se declaran de izquierdas recelan mucho más de los políticos y del poder. Si a esto le sumamos la ignorancia política de muchos de ellos, la mayoría opta por la abstención al no considerar su voto "útil".

    Saludos, me encanta tu blog.
    Jaasán.  

  2. # Blogger Alex Guerrero

    Me ha gustado el post, Lluis.

    Queda un poco fuera de tu análisis el papel que está jugando la polarización en la decisión de voto de cada uno de los grupos que citas. Para los que tuvierais la suerte de reuniros con familiares de diferentes partes del país (e ideologías), habréis notado lo difícil que se ha puesto hablar de política en la mesa sin perder los nervios o mantener un tono sosegado. Sea como fuere, ahora es todo una cuestión de afrentas ("¡Pactásteis con terroristas!" "¡y vosotros, vendidos a la Iglesia más rancia!").

    Esa tensión latente es algo más que simple movilización. O al menos es un tipo de movilización reactiva, que busca la derrota del adversario, más que la consecución de un proyecto político específico.

    ¿Qué hacen los votantes sin ideología (ni partido) cuando el debate público se tensa demasiado? Sentirse incómodos, apartarse del debate, y "where available", votar por terceros partidos situados entre los dos grandes.

    Si la ciencia política tiene algo de probabilístico y los datos de opinión y valoración de los líderes tienen alguna veracidad, lo que ha ocurrido en los dos últimos años de bronca política es una caída constante de la imagen de los políticos (Zapatero y Rajoy), manteniendo estos la distancia que les separa. Y sin especular demasiado, uno puede afirmar que en las próximas elecciones sucederá a) un mucho menor nivel de participación y b) una mayoría relativa del PSOE respecto al PP.

    En cuanto a los moderados, tal vez el problema es que se asume que su "tamaño" es constante, y que la gente no se enerva o politiza en determinadas circunstancias. No han sido buenos tiempos para no tener opiniones claras sobre los temas, aunque lo fueran para debatirlas.  

  3. # Anonymous Ruibérriz

    ¿Qué hacen los votantes sin ideología (ni partido) cuando el debate público se tensa demasiado? Sentirse incómodos, apartarse del debate, y "where available", votar por terceros partidos situados entre los dos grandes.

    Ésta me parece una cuestión interesante. A falta de un partido nacional que pudiera ubicarse entre PP y PSOE, ¿cuál es la situación en España? ¿Cabe esperar que los votantes "sin ideología" oscilen entre uno y otro partido o tal vez que experimenten con inventos como UPD?

    Otra cuestión, ¿qué grado de compromiso con las urnas cabe esperar de este tipo de votantes? Si no es alto, tal vez se queden en casa.  

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