Hoy debatíamos en el Banco Mundial acerca de la apuesta de Zoellick para evitar que 100 millones de personas caigan este año en la pobreza por la inflación del precio de los alimentos (véase el gráfico abajo del mercado de futuros de commodities). Se ha ido filtrando en esta última semana a todos los departamentos y "soldados rasos" de la organización y, en el caso de Latinoamérica, toda la atención está puesta en Haití.

Sin embargo, dos observaciones:
Al final, la crisis energética (que empujó el crecimiento de los biodiéseles) y el aumento de riqueza en China (que aumenta la demanda mundial de alimentos no básicos como la carne) están detrás de esta crisis alimentaria de consecuencias políticas y económicas impredecibles.
Lo más sorprendente del asunto es la velocidad en que todos estos eventos se han producido (no estamos ni siquiera hablando de meses) y la escala global a la que sucede todo ahora mismo. Da miedo.

Sin embargo, dos observaciones:
- Resulta muy frustrante que durante tanto tiempo nuestro problema haya sido el extremadamente bajo precio de los alimentos (en origen), que mandaba a la pobreza a millones de campesinos y provocaba los éxodos a la ciudad que hemos visto en los últimos treinta años. Y mientras los términos del comercio de los países más agrarios se hundían, todo el esfuerzo se puso en crear puestos de trabajo industriales para salvar de la pobreza a los expulsados del campo. Desde luego, este aumento de precios también tendrá un lado benigno en subir los estándares de vida de millones de campesinos, y creará más puestos de trabajo en las áreas rurales deprimidas.
- Ahora, por una multiplicidad de factores, el precio está sobrevalorado y la demanda supera en mucho a la oferta:
- Una razón es el crecimiento acelerado de la demanda, especialmente China, y especialmente de carne (que requiere gran cantidad de grano).
- El otro gran motivo es que los biodieseles producidos con maíz, que está causando un crecimiento en el precio de ese grano, desplaza el consumo a otros productos como el trigo o el millo, que a su vez suben de precio (de acuerdo al Dept de Investigación del BM, un 60% en conjunto todos los granos en poco tiempo). Suméle que las cosechas de arroz no han sido buenas, y que también hay un efecto sustitución maíz/trigo por arroz. Esto además se traslada en cadena a todos los animales alimentados con pienso, cuyo precio también sube. Ante esta situación, muchos gobiernos han reaccionado cerrando la puerta a la exportación de alimentos, para intentar mantener los precios bajos en casa, pero eso no hace más que perjudicar y exacerbar la situación de los países que por múltiples razones deben importar alimentos, como Haití.
Al final, la crisis energética (que empujó el crecimiento de los biodiéseles) y el aumento de riqueza en China (que aumenta la demanda mundial de alimentos no básicos como la carne) están detrás de esta crisis alimentaria de consecuencias políticas y económicas impredecibles.
Lo más sorprendente del asunto es la velocidad en que todos estos eventos se han producido (no estamos ni siquiera hablando de meses) y la escala global a la que sucede todo ahora mismo. Da miedo.
Etiquetas: economia, globalizacion


